El camino de la despedida
Un día despejado, sin nubes y con luna llena,
la lluvia salada cae por el monte de los ojos rojos,
el agua salada derramada, desbordar el río del amor,
el adiós de un sentimiento le avalancha el corazón.
Es el despido de unos días,
aparecidos como si la misma muerte fuese,
no es culpa del sentimiento de huir,
sino la tempestad del amor.
No padezcas niña mía,
tus latidos en mi corazón van a estar,
no padezcas niña mía,
tu amor en mi va a perdurar.
Solo son unos días,
sin el roce de tus abrazos,
pero con el roce de tu amor.
No olvides niña mía,
que tus abrazos yo recordaré,
no olvides niña mía,
que te quiero con locura.
Crees que yo no estoy contigo,
estúpida mentida de tu corazón,
en tus labios tan salidos,
mi beso de amor perdura con dulzor.
Joan Gasull

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